Las clases con Ana, mi alumna psicóloga, comienzan a las 12 y media de la mañana pero a veces se retrasan un poco porque tiene que terminar de atender una visita precedente de alguna de sus mamás (su área profesional es la educación prenatal y postnatal fundamentalmente), así que amablemente me hace pasar a su sala de espera donde como en todas te acompaña un buen número de revistas y publicaciones varias con las que entretener el tiempo.
Pues este viernes pasado ojeé un pequeño manual informativo para familiares de pacientes con Deterioro cognitivo leve o Demencia leve editado conjuntamente por la Fundación Alzheimer España y la Fundación Neurociencias y Envejecimiento. Al final de esta guía viene una tabla-resumen que, aunque dirijida a familiares de personas con demencia leve, por experiencia comprobé que es útil para cualquiera que en su entorno conozca a alguien con problemas cognitivos y de conducta.
Este es el contenido de la tabla-resumen a la que me refiero:
- No discutir con el paciente (por ejemplo, si ha contado o no un suceso).
- No culpabilizarle por sus fallos.
- Aumentar más la comunicación con el paciente.
- Estimular la realización de ejercicios de memoria.
- Hacerle hablar y que exprese sus sentimientos. No culpabilizarle.
- Proporcionar un ambiente seguro, tranquilo y afectivo. No expresar ansiedad.
- Si el hablar de un tema le afecta, desvío de atención a otro tema.
- Buscar actividades gratificantes que le gustaron.
- Buscarle actividades lúdicas en las que participe (en grupo mejor).
- Es importante que se mantenga o recupere una actividad física.
- Hay que saber qué le gustaría hacer y mantenerlo lo más activo posible, sin forzarle. Alabar los esfuerzos y logros.
- Potenciar sus habilidades, hobbies o pasatiempos.
- Hacerlo de forma progresiva, que se sienta importante, útil y activo.
- Llamarle por su nombre, para personalizar. Buscar el contacto visual.
- Intentar tranquilizarle verbalmente con respuestas, sin agresividad.
- Intentar tener contacto físico, no brusco, en manos u hombro.
- Buscar lo que le está afectando y sacar al paciente de esa situación. Cambio de ambiente (andar con él, manteniendo el contacto físico) dándole seguridad y tranquilidad mientras se desvía la atención con otra cosa.
- Intentar distraerle con algo que le guste (desvío de atención).
- Analizar por qué ocurrió y hacer modificaciones para que no vuelva a ocurrir.
- Siempre dar una respuesta a sus sentimientos, no ignorar, ni tampoco darle demasiada importancia.
- Intentar reducir la estimulación excesiva.
- Simplificar el ambiente que le rodea, evitar hacer cambios drásticos.
- Evitar bebidas estimulantes (café y similares, alcohol).
Muy útiles todos estos consejos y con los que vemos con qué poco se le puede hacer más fácil la vida a esas personas que notamos que algo les ocurre y no sabemos bien cómo ayudarles, por si metemos la pata, porque quizás no encontramos el mejor momento...
Pues este viernes pasado ojeé un pequeño manual informativo para familiares de pacientes con Deterioro cognitivo leve o Demencia leve editado conjuntamente por la Fundación Alzheimer España y la Fundación Neurociencias y Envejecimiento. Al final de esta guía viene una tabla-resumen que, aunque dirijida a familiares de personas con demencia leve, por experiencia comprobé que es útil para cualquiera que en su entorno conozca a alguien con problemas cognitivos y de conducta.
Este es el contenido de la tabla-resumen a la que me refiero:
Problemas de memoria
- No discutir con el paciente (por ejemplo, si ha contado o no un suceso).
- No culpabilizarle por sus fallos.
- Aumentar más la comunicación con el paciente.
- Estimular la realización de ejercicios de memoria.
Síntomas de depresión
- Hacerle hablar y que exprese sus sentimientos. No culpabilizarle.
- Proporcionar un ambiente seguro, tranquilo y afectivo. No expresar ansiedad.
- Si el hablar de un tema le afecta, desvío de atención a otro tema.
- Buscar actividades gratificantes que le gustaron.
- Buscarle actividades lúdicas en las que participe (en grupo mejor).
Apatía, pérdida de interés o indiferencia
- Es importante que se mantenga o recupere una actividad física.
- Hay que saber qué le gustaría hacer y mantenerlo lo más activo posible, sin forzarle. Alabar los esfuerzos y logros.
- Potenciar sus habilidades, hobbies o pasatiempos.
- Hacerlo de forma progresiva, que se sienta importante, útil y activo.
Ansiedad, irritabilidad, agitación
- Llamarle por su nombre, para personalizar. Buscar el contacto visual.
- Intentar tranquilizarle verbalmente con respuestas, sin agresividad.
- Intentar tener contacto físico, no brusco, en manos u hombro.
- Buscar lo que le está afectando y sacar al paciente de esa situación. Cambio de ambiente (andar con él, manteniendo el contacto físico) dándole seguridad y tranquilidad mientras se desvía la atención con otra cosa.
- Intentar distraerle con algo que le guste (desvío de atención).
- Analizar por qué ocurrió y hacer modificaciones para que no vuelva a ocurrir.
- Siempre dar una respuesta a sus sentimientos, no ignorar, ni tampoco darle demasiada importancia.
- Intentar reducir la estimulación excesiva.
- Simplificar el ambiente que le rodea, evitar hacer cambios drásticos.
- Evitar bebidas estimulantes (café y similares, alcohol).
Muy útiles todos estos consejos y con los que vemos con qué poco se le puede hacer más fácil la vida a esas personas que notamos que algo les ocurre y no sabemos bien cómo ayudarles, por si metemos la pata, porque quizás no encontramos el mejor momento...
Etiquetas: Salud
