” En mis versos busco con un lenguaje sencillo y cercano al lector, un acercamiento a la imagen poética, al acto poético. “

Revolución

Editorial Raspabook, 2014

Junto a la artista plástica Cantabella

Poemas de amor

Editorial Azarbe, 2014

“Algunas palabras”, “El saludo de la vida” y “Primavera”, tres poemas pertenecientes a Poemas de amor

I

Cuando tengas frío,

llevaré

miles de libros de poemas

al pie de tu cama.

Nada da tanto calor

como las palabras,

ni siquiera

un cuerpo como el mío.

                                                        II

Me he pasado toda la tarde buscando una palabra para ti. La palabra  hallada es gacela, y ahora que la he encontrado la voy a envolver en papel de regalo para enviártela rápidamente a tu casa antes de que llegue la noche.

Espérala,

y luego, más tarde, mientras cuando intentes dormirte, no hagas demasiado ruido para entrar en el sueño.

A Eloy Sánchez Rosillo

Mirar desde este balcón extraño

cuando nace el día,

y, la mañana casi primaveral

abre sus melodías cotidianas,

con esa luz que enciende mis ojos

de felicidad y contento.

Asistir perplejo, extasiado,

al nacimiento de la vida…

¿Estas maravillas, son presagio de algo?

¿Porqué ahora vienen

esos ruiseñores al balcón

repleto de macetas con geranios en flor,

a saludarme con sus cantos.

Será que ha comenzado el día,

que estoy vivo y dichoso,

que acabo de tomar un café

y leer unos hermosos poemas?

Tal vez sólo sea

que ya ha amanecido,

y, la vida venga a saludarme, un día más,

con su luz de oro.

Ha llegado la primavera,

y, esta tibia mañana

de finales de marzo,

voy a grabar tu nombre

en el pétalo de una rosa;

luego, lo voy a lanzar

con todas mis fuerzas

para que la suave brisa

lo lleve hasta tu corazón.

Si no te importa, llámame

cuando lo hayas recibido,

porque quiero empezar a esculpir

también tu nombre en

una dalia, en una margarita,

en un pensamiento…

Los sueños cotidianos

Editorial Azarbe, 2011

“Amantes prohibidos, prohibidos amantes”, “Birds” y “El infierno tan querido”, tres poemas pertenecientes a Los sueños cotidianos

Tu deseo es beber esas aguas lascivas

O dormir en ese agua acariciadora 

(Luis Cernuda)

Estos amantes

ya no son los amantes prohibidos.

Hoy no los veo subir juntos al autobús,

ya no se siguen y persiguen con juegos y miradas,

no se cogen con sutileza de la mano,

ni se besan discretamente o en secreto.

Ya no esconden el fuego

que les ardía bajo el pecho,

no hay nada que ocultar: se apagó la hoguera.

Ahora se sientan uno lejos del otro,

ni siquiera se miran.

¿Cómo puede, el amor, ignorar su pasado?

Se diría que  nunca llegaron a amarse

y, tristes, se abandonan al paisaje urbano

que, ajeno, va pasando como ellos,

como pasa todo en el mundo.

Hoy sus ojos observan esos otros ojos,

las diferentes figuras de la mañana

y sus misterios.

                         El autobús se detiene

y uno de ellos huye;

el otro permanece

mientras habla sin atención con el bello

joven adolescente que a su lado se sienta.

Y me pregunto:

¿Cómo puede, el amor, olvidarse a sí mismo?

Junio 2008

Pájaro de abiertas

alas suspendido

(W. C. Williams)

 

después de concebirlos

asistes perpleja al injusto volar de los pájaros

que abandonan tu nido para siempre

luego un Dios caprichoso

hace abortar aquel vuelo

¡adiós pájaros

hijos deseados

que ya no seréis nunca!

Me dices que has llamado

esta tarde fría de octubre

y que nadie cogía el teléfono.

Es curioso el azar, pues yo también

te he llamado y tampoco contestabas.

Aún así, decido cruzar el infierno

y llego de nuevo a ti, y qué bueno,

pues, como siempre, estás ahí esperándome

en cualquier zaguán, esquina o en tu casa.

Aunque ahora la noche es gélida y de lluvia pertinaz,

nada importa porque estamos juntos,

y nos echamos a la calle

buscando tus fabulosos paraísos nocturnos

inundados de luz y de colores.

Hablamos de nuestros asuntos

mientras bebemos como cosacos

hasta que la aurora casi nos sorprende

en cualquier zaguán, esquina

o abriendo la puerta de tu casa,

que tan bien conozco,

y nos besamos, como sólo nosotros

sabemos besarnos.

Entonces, buscamos a oscuras tu habitación

encontrando enseguida las sábanas y mantas

y hacemos el amor, como sólo nosotros sabemos,

es decir, con pasión,

hasta que un sol tenue va entrando

por las rendijas de las persianas

advirtiéndonos que todo ha sido ayer,

que ya es mañana,

cuando tengo que regresar y cruzar

de nuevo el infierno tan querido

que me conduce a otra casa, otra cama,

a otra vida, donde tú no estás,

donde nadie me espera desde hace años.

Afán de certidumbre

Editorial Azarbe, 2009

“Ariadna”, “El búho” y “Tranvías”, tres poemas pertenecientes a Afán de certidumbre

Tu mirada:

ese juego de espejos

que siempre desafía

cualquier enigma.

Tu mirada:

laberinto misterioso

que continuamente resuelve.

Tu mirada:

Ariadna feliz.

Junio 2008

Para Antonio Molina

El búho, ese ave rapaz

de mirada limpia,

canta todas las noches

en La Vidriera, su guarida,

haciendo breves interludios para otear

a un público asombrado,

que enardecido aplaude,

sueña, ríe, llora, vibra,

le lanza besos, gladiolos y jazmines.

Luego, sigue cantando

hasta quedarse solo.

Más tarde, como todos los días,

llega la aurora

susurrando palabras con amor al estrígido:

“hasta mañana, que descanses,

que pases una buena jornada”.

Entonces, el búho,

apaga dulcemente su voz,

y, abatido pero feliz, duerme

en las altas ramas de La Vidriera.

Cuerpos, siluetas, sombras,

danzan

en la fría noche de enero

mientras aguardan

en la estación

el último tranvía

que les conduzca a sus guaridas,

allí, donde la vida

y la ciudad acaban,

donde todo queda abolido

hasta el día de mañana.